Dios me preparó y me condujo a Padres Unidos
Mi historia con Padres Unidos comenzó alrededor del año 2010 gracias a mi hermana, Sussy Padilla. Ella trabajaba con esta maravillosa organización y, a través de ella, empecé a involucrarme a larga distancia en el trabajo que realizaban para fortalecer y apoyar a nuestra comunidad. Sin embargo, hoy puedo ver que Dios ya me venía preparando desde mucho antes para este camino.
Años atrás enfrenté situaciones de violencia doméstica y viví algunos de los momentos más difíciles de mi vida. Con el corazón lleno de esperanza y determinación, tomé una de las decisiones más importantes que he hecho: cruzar el país con mi hijo de apenas cuatro años para ofrecerle un hogar libre de violencia y brindarle una oportunidad de vida diferente, donde la paz emocional y mental fueran una realidad diaria.
Así comenzó nuestro nuevo inicio. Empezamos desde cero, pero nunca estuvimos solos. Conté con el apoyo incondicional de mi hermana y de esta gran organización, liderada por la Sra. Patricia Huerta, quien no solo me abrió las puertas de Padres Unidos, sino también las de su corazón y familia. Su confianza y apoyo fueron fundamentales en una etapa de profunda transformación para mí.
Durante un año viví en un refugio, una experiencia que me enseñó a recuperar mi voz, a creer en mis capacidades y a tomar las riendas de mi propia vida. Mi hijo ha sido, es y siempre será el motor que me impulsa a superar cada obstáculo. Por él encontré la fuerza para seguir adelante aun en los momentos más difíciles.
Tuve la bendición de recibir una beca para obtener la Certificación de Trabajadora Comunitaria, ofrecida por Padres Unidos en colaboración con Chapman University. No voy a mentir ni a embellecer el proceso: fue un camino desafiante. Tuve que enfrentar mis propias heridas, sanar emocionalmente y, al mismo tiempo, asumir las responsabilidades de ser madre soltera y el único sustento de mi hogar. Pero aun en medio de esos retos, nunca estuve sola.
Hoy les comparto con gran orgullo que mi hijo ya está cursando su primer año de colegio, luchando para alcanzar sus metas y preparándose para abrir sus alas y volar en su propio cielo. Verlo crecer, perseverar y avanzar hacia sus sueños es una de las mayores bendiciones y recompensas de este camino que hemos recorrido juntos.
Después de cinco semestres de arduo trabajo, esfuerzo y perseverancia, obtuve mi certificación con el deseo de devolver a la comunidad una parte de todo lo que había recibido. En 2013 tuve la oportunidad de integrarme al equipo de Padres Unidos, y desde entonces he tenido el privilegio de caminar junto a innumerables familias, acompañándolas en sus desafíos y celebrando sus logros.
Cada día me siento honrada de servir a las familias que Dios ha puesto en mi camino a través de esta organización. Juntos trabajamos para construir comunidades más fuertes, resilientes y saludables, guiados por nuestro lema:
“Familias saludables construyen comunidades saludables.”
Hoy quiero invitarte a formar parte de esta misión. Tu apoyo nos permite continuar transformando vidas, fortaleciendo familias y creando oportunidades para quienes más las necesitan.
Contamos contigo. Haz clic en el enlace y realiza una donación de acuerdo con tus posibilidades. Cada contribución, sin importar su tamaño, tiene el poder de generar un cambio significativo en nuestra comunidad.
After immigrating from Mexico in the late 1990s, Jose and Maria worked tirelessly to build a better life for their four children by starting and operating their own business. During those demanding years, their oldest son became involved in a gang, and the family experienced one of the most difficult chapters of their lives. Heartbroken but determined to break the cycle, Jose and Maria turned to Padres Unidos for support. Through parenting education, encouragement, and a caring community, they strengthened their parenting skills, rebuilt family relationships, and renewed their hope for the future. They discovered that lasting change is possible when families are surrounded by support, opportunity, and a sense of belonging. Their perseverance paid off. Today, Jose and Maria are active Padres Unidos Community Worker at Chapman award volunteers who continue to give back to their community, and all of their children have attended college and pursued their own paths in life. Their family's journey is a testament to the transformative power of community, education, resilience, and the belief that families thrive through support and inclusion.
At Padres Unidos, we believe that successful families build successful communities. For more than 25 years, we have partnered with parents from Orange County's diverse communities to build stronger families through education, support, and leadership development. By empowering parents, nurturing children, and cultivating community leaders, we are creating a more connected, compassionate, and inclusive Orange County where every family is valued, every voice matters, and everyone belongs.